EL CAVIAR, UN PERSONAJE DEL UNIVERSO CULINARIO
Por Adriana Mújica
Por un lado ha sido elogiado por muchos y por el otro ha sido atacado por los ecologistas y rebajado por los imitadores, también ha sido tachado de ser pretencioso sin embargo no deja de ser un platillo que nos recuerda lugares lejanos cada vez que lo probamos. Su origen se remonta a la Rusia antigua que en su exilio llevo sus sabores al Occidente acompañado con champaña o vodka.
¿Cómo determinar su sabor? Es decir como saber si sabe bien o mal, para empezar el gusto es adquirido, osea se cata como el vino igual que algunas comidas exóticas y se debe entrenar el paladar para no dejarse llevar por la primera impresión ya que es un sabor fuerte. Esto nos remonta a aquella anécdota del monarca francés Luis XV que en una reunión con el zar Pedro El Grande recibió como regalo un frasco de caviar y al primer contacto con el manjar lo escupió... pero esa es otra historia.
En la Edad Media, en los días de vigilia impuestos por la iglesia ortodoxa, los fieles encontraron en el caviar un buen sustituto de la carne ya que es alto en grasas y proteínas entre otras cosas, lo que provocó que escaseara el producto y su precio se elevara tanto que para el siglo XIX ya era un manjar propio de la realeza y la aristocracia.
En cuánto a la imitación, en 1873 a un emigrante alemán se le ocurre exportar la hueva de esturión americano, que era mas bien un pez espátula del Mississippi, para ser un sustituto más barato del esturión del Caspio. Años más tarde Estados Unidos sería el mayor exportador de caviar a Europa, esto significo tanto que a principios del siglo XX, hablando de cantidades, una de cada diez latas de caviar etiquetado como ruso es de origen estadounidense.

No todos los peces se prestan para el caviar, existen imitaciones de otros peces pero son coloreados artificialmente y vendidas a incautos derrochadores con poco conocimiento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario